
En su mejor momento artístico y en plena búsqueda del disfrute, OK Pirámides estrena «Te llamamos», su nuevo trabajo discográfico. Luminoso y pop, este álbum abre el espectro sonoro y lírico de una formación experimentada.
«Sentimos una evolución en nuestra lógica de trabajo. Armamos un dream team para la grabación y eso nos colocó en una situación de disfrute e inspiración que se impregnó en el disco», asegura Loló Gasparini.
Arriesgados y ritualistas, OK Pirámides se distingue tanto por su sonido en estudio como por sus presentaciones en vivo. En la eterna dicotomía entre la fantasía y la realidad, el conjunto elige combinar aspectos para crear nuevos y atractivos universos constantemente.
Con «Te llamamos», OK Pirámides reafirma su lugar en la industria como una de sus alternativas más interesantes. Esquivos a las imposiciones, curiosos a la actualidad.
Desde su aparición en la escena porteña en 2013, OK Pirámides se ha consolidado como una de las propuestas más singulares del rock alternativo argentino. Su sonido combina guitarras reverberantes, climas introspectivos y una marcada influencia del post-punk, la psicodelia y el dream pop, sin caer en lugares comunes ni fórmulas gastadas.
El proyecto liderado por Julián Della Paolera (ex Victoria Mil – La Nueva Flor) ha construido una obra que subvierte la lógica del pop como secuencia de estribillos predecibles, proponiendo en su lugar un viaje por paisajes mentales descentrados, abrasivos y profundamente sensoriales.

Formada por Loló Gasparini (Isla de los Estados, Gustavo Cerati), Ignacio Jeannot (Juanse, La Armada Cósmica),Manu Duka (Las Kellies) y Carmelo Puy, la banda ha desarrollado una estética propia, centrada en la producción analógica y una decidida resistencia al ritmo vertiginoso del consumo digital.
Sus álbumes de estudio —OK Pirámides (2014), Explota en tu cabeza (2016), Asusta (2019), 357 (2021), Truco menor (2022) y Te llamamos (2026)— conviven con lanzamientos que amplían su espectro: el EP Gianni (2018), y los discos en vivo OK Pirámides en La TNGT (2020) y Bueno todo el día (2024).
Todo en OK Pirámides parece operar como un conjuro sonoro: nada es exactamente lo que parece, y esa es la gracia. En escena, su propuesta se convierte en ritual. No hay poses rockeras ni virtuosismo exhibicionista: hay trance, hay densidad, hay humanidad. Tocan como si exorcizaran algo que no tiene nombre, y en el proceso arrastran al oyente a un umbral liminal entre el goce y el vértigo.
En tiempos donde incluso lo alternativo se ha vuelto fórmula, ellos eligen el error, la interferencia, el desvío. Son una anomalía feliz, un glitch argentino en el mapa global del rock contemporáneo.
