
En el espectro rock indie, pendulando entre destellos electrónicos, pop melancólico y guitarras acústicas, Homero Taisen construye un disco donde el romanticismo, el desamor, la autodestrucción y la pérdida del control se baten a duelo. En un elenco coral, desfilan tanto el dream pop como la zamba. Un trabajo pensado al detalle, interpretado desde una dulzura que respira dramas, traduce angustias y exuda pesares.
Calma que antecede el huracán, “Triángulo Uno” crea ambientes que se tensan y anudan sin previo aviso, develando la sensibilidad de su autor y retratando exitosamente los contrastes mundanos.
Impulsado por una curiosidad que emergió a temprana edad, Homero Taisen incursionó en la música primero como oyente, para más tarde convertirse en intérprete. “Creo que siempre estuve marcado eclécticamente por la música. Para mí, es una extremidad más para expresarme”, afirma.

Compositor, cantante y multiinstrumentista, Taisen orienta su búsqueda creativa en frentes concretos: la sensibilidad del campo, la hostilidad de la ciudad, la poesía de lo roto y la alegría que genera la superación.


