Maria Codino presenta su segundo álbum «Valor agregado»

La artista argentina Maria Codino da un paso decisivo con Valor Agregado, su segundo trabajo discográfico: un álbum que toma el pulso de una época atravesada por la velocidad, la productividad y la lógica de lo inmediato, para preguntarse qué valor tiene hoy lo humano.

Valor Agregado llega en un momento en que el mundo promete que una máquina puede hacer en cinco minutos lo que a una persona le llevaría horas, días, años. Frente a esa lógica, Codino se detiene. Si en su anterior trabajo, Tiene Que Haber Un Mapa, había una búsqueda, en Valor Agregado hay una toma de posición. El disco se construye a partir de una inquietud central frente a la carrera por reemplazar procesos humanos, ya sea en lo creativo, lo cognitivo o lo cotidiano: una promesa de optimización constante que, en nombre de “ganar tiempo”, termina muchas veces vaciándolo de sentido.

Pero ¿qué hacemos con ese tiempo que supuestamente ganamos? En ese cruce entre tecnología, hiperconectividad y consumo, Valor Agregado pone el foco en algo más esencial: la experiencia humana, el proceso, el tiempo dedicado, incluso el tiempo “perdido”. No como un error, sino como un espacio necesario para sentir, pensar y construir algo propio.

A lo largo de sus ocho canciones, el disco despliega distintas escenas y perspectivas sobre este presente. Desde la nostalgia difusa y generacional (“Club de Nostalgia”), pasando por personajes que se corren de la lógica dominante (“ La Joven Vida de Bety F.”) y se pierden en el caos cotidiano (“Todos Son Extraños”) hasta la tensión entre lo humano y lo artificial (“Polvo de Ciudad”), y la invitación a abrazar la duda como forma de libertad (“No lo sé”), dejando lugar para la pausa y el recuerdo (“Espero que estés bien”) y las licencias más personales e introspectivas (“La Distancia”, “Interludio en la Ciudad ”).

En lo sonoro, Valor Agregado refuerza una de las marcas más distintivas de Codino: la construcción de canciones que funcionan en múltiples niveles. Una base claramente cancionera (melodías que se instalan, estructuras que fluyen con naturalidad) se nutre de un trabajo detallado en la producción, donde cada capa aporta sentido. El disco se mueve entre climas luminosos y densos, entre lo íntimo y lo frontal.

Producido íntegramente por la propia artista en su home studio, el álbum convierte ese espacio creativo en parte de su identidad. Así, el proceso se vuelve un valor en sí mismo: trabajar con lo disponible, explorar desde lo lúdico y sostener una fidelidad a la idea original. En ese gesto también hay una postura: en un contexto donde todo tiende a acelerarse y optimizarse, Valor Agregado reivindica el tiempo dedicado a hacer, probar, buscar, y volver a intentar.

El resultado es un disco que no busca dar respuestas cerradas, sino abrir preguntas. ¿De quién es nuestro tiempo? ¿Dónde queda lo que sentimos en medio de la sobreinformación? ¿Qué valor tienen hoy los procesos, los vínculos, la experiencia?

Valor Agregado no plantea una nostalgia por el pasado ni una negación del presente, sino una invitación a habitarlo con mayor conciencia. A detenerse, aunque sea un momento. A volver a encontrar, en medio del ruido, aquello que todavía no puede ser reemplazado.

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