
El prolífico cantautor y músico norteamericano llega a la Argentina para presentarse en Niceto el 7 de noviembre con banda completa. El encuentro, que debió esperar durante años, ya es una realidad.
En la primavera de 2025, justo por la época del lanzamiento de Possession, Ty Segall empezó a escuchar voces. Al principio de modo calmo, pero más tarde gritándole: “¡¡¡Reuní a la banda de nuevo!!!”
Al instante se le puso la cabeza a mil: empezó a pensar, crear, juntar y ordenar riffs para armar las canciones de un disco que tanto él como la banda —Ben Boye, Evan Burrows, Mikal Cronin y Emmett Kelly— terminarían llamando Chrome. El cromo —el elemento, no el álbum— es brillante, reflectante y resistente a la corrosión. Chrome , el álbum, también tiene todo eso: un rock con un rebote tremendo, entrelazado con pasajes de letras alusivas que se mueven de forma furtiva y sombría por caminos laberínticos en la oscuridad. Conecta fenómenos sociales e imágenes de sueños autobiográficos en ráfagas que te vuelan la cabeza tema tras tema, pegándole al hemisferio izquierdo y derecho de manera rápida y furiosa. Se compone de riffs masivos y un power demoledor en la base rítmica, un ataque y repliegue de guitarras mellizas, líneas reajustadas de distorsión fuzz y texturas de teclados brillantes y espesas. Todo mezclado de forma directa y flexible, colorido y limpio, dulce y picante, con la voz de vinagre y arena de Ty, y de vino y granos de nitrato de plata, marcando el camino. Eso es Chrome.
Las entradas ya están disponibles a través de Venti. Todos los medios de pago aceptados. Galicia Visa: 6 cuotas sin interés.
La banda se juntó rápido y con todo; entre las cinco cabezas compusieron la mitad de las canciones de este disco, mientras que en otras colaboraron Ty y Evan, y Matt Yoka y Denée Segall también aportaron lo suyo. Eso explica su naturaleza social de alto rendimiento y sus increíbles canciones al rojo vivo. Sus guitarras pegan de manera impecable: son como olas gigantes y fogatas en la playa con una energía oscura y apocalíptica, yendo del proto al punk y al grunge, proyectadas desde la energía colectiva de su conexión mental para sacudir las jaulas de la sociedad que está allá afuera.
