
Más de 50.000 personas disfrutaron de la cantante española presentando LUX, su último álbum de estudio y proyecto más ambicioso.
Con la cuarta función de LUX TOUR, Rosalía puso fin a su gran paso por el país: cuatro shows agotados —1, 2, 4 y 6 de agosto— en el Movistar Arena y más de 50.000 personas que disfrutaron de un espectáculo sin igual que mezcló ópera, ballet y pop.
La estructura del show, idéntica en todas sus presentaciones, volvió a desplegarse en su totalidad: la Heritage Orchestra —banda que acompaña a Rosalía en toda la gira— tomando posición mientras una caja blanca se abre en el centro del escenario para revelar a la artista en tutú y zapatillas de punta. Ahí arrancan Overture y Sexo, Violencia y Llantas, como primer tramo de más de dos horas de show.

El primer bloque, el más exigente vocalmente, combinó Porcelana, Divinize y Mio Cristo Piange Diamante , tres canciones emocionantes donde queda expuesta la formación clásica de Rosalía. Después el tono cambió por completo: Berghain metió al Movistar Arena de lleno en el terreno electrónico y ecléctico de Motomami, y las versiones repensadas de SAOKO, LA FAMA, LA COMBI VERSACE y De Madrugá mantuvieron esa energía hasta el tramo siguiente.

Con el tercer acto del show llegaba uno de los momentos culmines del show, el confesionario. Las noches en Buenos Aires vieron pasar a 4 artistas argentinas: Angela Torres, Lali, La Joaqui y Taichu. Este pase de comedia, celebrado por los fans, era el preludio a una de las canciones más aclamadas de su último disco, La Perla.
Después del intermezzo de Dios Es Un Stalker, Rumba del Perdón y CUUUUuuuuuute, el show entró en su tramo final: BIZCOCHITO y DESPECHÁ hicieron saltar a todo el estadio antes de Focu’ Ranni, que en el disco es uno de los temas más duros pero en vivo se convierte en pura descarga física, con Rosalía corriendo de punta a punta del escenario junto a sus bailarines. El broche, en las cuatro fechas, fue Magnolias, la elegía que cierra cada función de esta gira.

Con el cierre de esta cuarta fecha, Rosalía terminó su paso por la Argentina habiendo agotado la totalidad de las localidades disponibles en Movistar Arena a lo largo de todas sus presentaciones y con la promesa más viva que nunca “Buenos Aires, volvería una y mil veces” y ojalá así lo sea.
