
La artista argentina, con una extensa trayectoria en la industria teatral y cinematográfica de Estados Unidos, da un nuevo paso en su carrera y formaliza su faceta musical con el lanzamiento de su primer single.
Entre el deseo, el misterio y una estética cargada de tensión visual, la canción es la puerta de entrada de un nuevo capítulo en la talentosa versatilidad de una artista que siempre va por más.
Maia Reficco se consolida como una de las figuras jóvenes latinas con mayor proyección internacional. Con una talentosa carrera asociada al cine y al teatro, la cantante y compositora argentina formaliza su faceta como cantante, tan celebrada en su despliegue teatral como en sus plataformas digitales, gracias al lanzamiento de “amapola”, su primer single.
La canción fue escrita por Maia, Juan Ariza y Nathalia Marshall, y producida por Ariza. Este nuevo comienzo llega junto al anuncio de la firma de Maia con Interscope Records, con más música en camino.
Cargada de actitud, “amapola ” juega con el deseo, la libertad y el caos emocional desde una mirada femenina, irónica y segura de sí misma. Maia construye un relato magnético donde el romance, el poder personal y la contradicción conviven dentro de una misma narrativa.
Junto con el lanzamiento, Maia también estrenó el videoclip del tema. Dirigido por Gordy De St. Jeor, el video de estética abstracta muestra a Maia en una iglesia rodeada de chicos de colegio y miembros del clero, mientras los desafía a romper con el molde de lo cotidiano.
Con una estética cinematográfica, algo oscura y surrealista, la artista se sumerge en un universo visual atravesado por la tensión, la teatralidad y los símbolos, que, de alguna manera, invitan a descifrar qué mensajes ocultos esconden. Entre pasillos fríos, figuras enmascaradas, coreografías inquietantes y escenas que remiten a una institución casi fantasmal, “amapola” expande su identidad artística hacia un terreno más conceptual y performático.
Con este single, Maia reafirma su lugar como una artista integral y contemporánea, capaz de construir un universo propio entre el pop, la performance y una sensibilidad generacional que no busca pedir permiso

