
Maia Mónaco presenta Tierra Ceremonia, su nuevo álbum, una obra inmersiva y sensorial donde la voz, la electrónica, los instrumentos ceremoniales, la naturaleza y la música medicina confluyen en un mismo paisaje sonoro. Pensado como un recorrido más que como una sucesión de canciones, el disco invita a una escucha profunda, atravesada por el cuerpo, la presencia y la transformación.
Después de Grito, su álbum de 2023, marcado por una exploración más ligada a la electrónica, Maia buscó volver a una forma más cruda y simple de presentar su voz. El punto de partida fueron sus propios instrumentos ceremoniales -cuencos de cuarzo, cuencos tibetanos, ektara, arpa de boca, swarpeti, tambor chamánico, tambor de agua y pezuñas- capaces de despertar en ella paisajes diferentes y también distintas maneras de abordar el canto.
En ese proceso se sumó Gea, cuyo recorrido dentro de la música medicina resultó especialmente afín al universo del proyecto. Estuvo a cargo de la producción electrónica y la grabación, además de participar con calimba y sintetizadores. Esa búsqueda sonora se completa con un trabajo sobre la voz que Maia viene desarrollando desde hace años, a partir de técnicas extendidas y de los puntos de contacto que encuentra entre ciertos procedimientos de la música contemporánea y formas de canto ancestrales. En Tierra Ceremonia, esa investigación dialoga con instrumentos que no funcionan solo como acompañamiento, sino también como disparadores de cada composición.

Pero este nuevo álbum, nace también de una experiencia vital. Hace tiempo Maia descubrió la importancia de recuperar una relación cotidiana con la naturaleza, no como un lugar al que se llega de manera excepcional, sino como una forma de habitar el
mundo. El entorno donde vive hoy -entre árboles, pájaros, animales silvestres y grandes extensiones de cielo- profundizó esa percepción y la volvió más consciente de los movimientos del paisaje: los brotes, la expansión del verano, las hojas que caen, las plantas que se repliegan y las transformaciones que trae cada estación.
Para Maia, la ceremonia no remite únicamente a un ritual, sino a un estado de presencia: una manera de habitar lo cotidiano de forma consciente, de estar disponible para lo que sucede y convertir esa presencia en una forma de relación con la vida.
Tierra Ceremonia funciona, en ese sentido, como una ofrenda a ese estado. Esa conexión aparece de manera directa en algunas de las canciones. “Pájaro”, por ejemplo, surgió mientras Maia grababa en el estudio de Gea, frente a un gran ventanal abierto hacia un parque lleno de árboles. Mirando a los pájaros, comenzó a hablarles y de ese momento nació un texto que quedó prácticamente tal como había aparecido.
Otro de los universos que atraviesan el disco es el de la música medicina, vinculada históricamente a los íkaros y a cantos provenientes de ceremonias ancestrales de pueblos originarios, en relación con plantas maestras o plantas de poder y con prácticas de apertura de la conciencia.
Maia conoce ese territorio desde una experiencia personal: durante años participó de ceremonias como parte de un proceso profundo de autoconocimiento. Pero su mirada sobre la música medicina es más amplia. Para ella, toda música capaz de generar bienestar, calma o transformación puede convertirse también en una forma de medicina.
Todo ese entramado encuentra en Tierra Ceremonia una forma más homogénea y conceptual que en sus trabajos anteriores. Las canciones pueden escucharse de manera independiente, pero juntas construyen un mismo estado y un recorrido que adquiere
otra profundidad cuando se escucha de principio a fin.

El universo de Tierra Ceremonia se extiende también al arte de tapa, realizado a partir de una obra de la artista plástica Eva Saevich, hecha a mano sobre papel.
Maia imagina el disco como una especie de viaje o meditación que atraviesa distintos paisajes. Una invitación a bajar, por un momento, el volumen del pensamiento y abrir espacio a otra escucha.
Además, hay también una invitación al movimiento, a una danza ondulante, a registrar dónde la energía queda detenida y permitir que vuelva a circular. En palabras de Maia, el deseo es que Tierra Ceremonia pueda convertirse en “un momento de bálsamo” para
quien se entregue realmente a escucharlo.
SOBRE MAIA MÓNACO
Artista multidisciplinaria -bailarina, actriz, cantante, compositora y performer- Maia Mónaco ha construido un recorrido atravesado por la exploración constante y por una búsqueda que nunca se dejó reducir a una sola disciplina. El cuerpo y la voz aparecen desde hace años como territorios centrales de investigación, en diálogo permanente con otras formas de
expresión y conocimiento.
Antes de Tierra Ceremonia publicó Raíz (2020), Cosmos (2021) y Grito (2023). Los dos primeros fueron producidos por Facundo Yalve (Evlay), uno de los productores más destacados de la escena argentina y ganador en distintas ediciones del Premio Gardel a
Productor del Año, mientras que Grito contó con la producción de Grod Morel.
Dentro de una familia profundamente atravesada por el arte, Maia es también madre de Valentín Oliva, Wos.

