Así fue la octava edición de Mutek Argentina

Klauss + LaJoya en la apertura en el Teatro San Martin | Foto: Mateo Cianfoni

MUTEK.AR cerró su Edición 8 consolidando una comunidad alrededor de la creación digital contemporánea. Se anuncia su Edición 9 entre el 6 y el 10 de octubre de 2027. Pasaportes a la venta.

Con salas llenas a lo largo de cinco días, la octava edición confirmó el crecimiento de una comunidad que reconoce la identidad del festival y acompaña una programación concebida alrededor del descubrimiento. Del Teatro San Martín al Planetario, de las entrañas del Teatro Colón a una antigua fábrica textil y un cierre al aire libre, MUTEK.AR volvió a poner en relación música electrónica, creación audiovisual, luz, cuerpo y arquitectura.

Ocho ediciones después de su llegada a Buenos Aires, MUTEK.AR cerró el domingo 11 de octubre una edición que marca un punto de consolidación. La dimensión de su programación y la diversidad de los espacios que ocupó estuvieron acompañadas por algo que se volvió particularmente visible este año: la existencia de una comunidad que participa del festival, reconoce sus códigos y vuelve a encontrarse alrededor de una programación que hace del descubrimiento una parte central de su identidad.

Klauss + La Joya de Martín Huberman & El Estudio Normal, Teatro San Martín. Foto: Mateo Cianfoni.

Más allá de la gran convocatoria, el dato más significativo estuvo quizá en la circulación de ese público entre propuestas muy diferentes: conciertos audiolumínicos en un gran teatro público, un concierto instrumental experimental en las entrañas del Teatro Colón, formatos de escala media en Artlab, una pista de baile capaz de apartarse de sus propias convenciones, obras concebidas para la geometría hemisférica del Planetario y una tarde-noche al aire libre en las proximidades del Río de la Plata.

Esa circulación dejó ver la personalidad de una comunidad formada progresivamente a lo largo de los años: espectadores que llegan a MUTEK dispuestos también a escuchar y mirar aquello que todavía no conocen. Y también dejó otra señal. El formato que el festival desarrolló durante estos años parece haber llegado a su máxima expresión. La Edición 8 cierra así una etapa y abre una pregunta inevitable: cuál será la próxima escala de MUTEK.AR.

Myriam Bleau (CA) en el Teatro San Martín. Foto de Ciro Pugnali.

A/Visions: MUTEK ADN

La apertura en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín volvió a concentrar uno de los núcleos históricos del festival. A/Visions —el más puro ADN de MUTEK— reunió dos maneras muy diferentes de pensar la relación entre sonido, luz y espacio.

Klauss abrió la edición con un concierto de largo desarrollo bajo La Joya, la instalación de Martín Huberman & El Estudio Normal realizada a partir de 60 ópticas de automóviles. Sintetizadores, sistemas modulares, secuencias y percusión electrónica trazaron el viaje sonoro en contrapunto con una estructura lumínica que trabajaba directamente sobre el espacio, sin recurrir a una pantalla como superficie dominante.

Luego, la artista canadiense Myriam Bleau presentó Hypermobility, una obra contemporánea de alto impacto que dejó atónita a la platea. Música, programación y luz funcionaron como partes de un mismo sistema. Bleau trabajó con TouchDesigner para la dimensión visual, SuperCollider para la síntesis, la secuenciación y la articulación algorítmica, y Ableton para la mezcla final y el procesamiento. Una tela técnica negra, prácticamente imperceptible desde buena parte de la sala, imprimía la proyección láser y producía un efecto de apariencia holográfica: planos, líneas y volúmenes parecían materializarse directamente en el espacio. La música se desplazó desde ciertas resonancias del dub más digital hacia zonas de techno abstracto y electrónica experimental.

La ausencia de pantallas convencionales resultó significativa. La dimensión visual no desapareció: dejó de concentrarse en una superficie para convertirse en luz, objeto y espacio. Esa lógica reaparecería el sábado en Deseo, donde una adaptación de La Joya volvió a formar parte de la arquitectura de la noche.

Heidi Giel + Manu Schaller en el CETC. Foto de Ciro Pugnali

Experimenta Lab: las entradas del Colón
El jueves, Experimenta Lab llevó nuevamente a MUTEK.AR al Centro de Experimentación del Teatro Colón. Llegar al CETC supone internarse en el monumental del edificio: descender hasta un espacio concebido para la creación contemporánea, esta vez ambientado con una intervención lumínica de pocos elementos.

Heidi Giel y Manu Schaller trabajaron allí sobre el límite entre gesto instrumental y procesamiento electrónico. Giel alternó piano y sintetizador, mientras Schaller utilizó el theremin también como interfaz para disparar y transformar materiales provenientes de instrumentos orquestales —timbales, vientos y cuerdas—, estableciendo un diálogo particular entre tecnologías electrónicas y una memoria sonora inevitablemente asociada al propio teatro.

555n (IT) en vivo durante el program Play, en Artlab. Foto Mateo Cianfoni

Play en Artlab, «la Casa MUTEK»
El viernes, Play volvió a convertir Artlab en «la Casa MUTEK», concentrando una sucesión de conciertos audiovisuales, lives y DJ sets en una escala media que favoreció una relación cercana entre artistas, obras y público. Drune junto a Hernán Roperto, Ana Vojnov + G4bit, 555n —proyecto del italiano Gadi Sassoon—, Koiwa, Dana Ruh, Dana Cozzi y SKSSS atravesaron diferentes zonas de la electrónica contemporánea, desde conciertos audiovisuales hasta el progresivo desplazamiento hacia el club.

En paralelo, la galería de Artlab presentó Nostalgia es feedback expandido, de Joaquina Salgado, extendiendo la programación hacia el espacio expositivo y sumando instalación e imagen a los conciertos y la pista.

Avant-première del nuevo sonido inmersivo de Artlab, con Piazzolla :: Atmósferas. Foto Ciro Pugnali

Sonido inmersivo
El sábado abrió una pequeña isla dentro de la programación electrónica de MUTEK.AR. Piazzolla :: Atmósferas presentó tres funciones a sala llena y marcó el estreno público del nuevo sistema de audio inmersivo Dolby Atmos 9.2.6 de Artlab, una instalación de 17 parlantes.

Con instalación y trabajo espacial de Andrés Mayo y Martín Muscatello, el proyecto permitió escuchar materiales de Astor Piazzolla en mezclas espacializadas. Se espera un primer ciclo con este material que comenzará el 24 de octubre y la incorporación progresiva de nuevos contenidos inmersivos, inaugurando una nueva etapa en la sala de Chacarita, dedicada a la escucha controlada.

Satoshi Tomiie (JP). Programa Nocturno, en Deseo. Foto Mateo Cianfoni

Nocturno: una pista que asume riesgos

Esa misma noche, Deseo recibió un Nocturno multitudinario que convirtió la antigua fábrica textil de Villa Ortúzar en una gran celebración. Carlos Alfonsín realizó un warm up de precisión, trabajando progresivamente la energía de una sala que terminaría completamente llena.

A continuación, desde Suiza, NVST modificó las reglas de juego. La artista suiza quebró la regularidad del pulso con breakbeats, desplazamientos rítmicos, texturas industriales y edición en tiempo real. Lejos de interrumpir la relación con el público, el cambio de lenguaje fue recibido como parte del recorrido de la noche.

Allí apareció quizá una de las imágenes más claras de la comunidad que MUTEK.AR formó durante sus ocho ediciones: una pista dispuesta a disfrutar lo conocido y también a descubrir nuevos sonidos o propuestas que corren el patrón de lo establecido.

Con Dana Ruh volvió el groove bailable con una propuesta irresistible que trajo un dejo de Berlín a la pista de Deseo. El legendario Satoshi Tomiie cerró con un live set de sonido amplio y expansivo, antes de regresar al día siguiente con un DJ set en Experience. Suspendida sobre el espacio, La Joya trasladó a Deseo la presencia lumínica que había inaugurado el festival tres noches antes. Sin miradas dirigidas, el público actualizó su propio ritual.

El domingo, las cuatro funciones de Domo colmaron el Planetario Galileo Galilei, convertido a lo largo de los años en uno de los espacios icónicos de MUTEK.AR. Su sala circular y la bóveda de veinte metros es un escenario perfecto para trabajar el formato fulldome, siempre atractivo por su poder inmersivo.

El programa reunió Metaract, de Manami Sakamoto & Yuri Urano (JP), y Nebulae, de Studio Lemercier (FR), ambas en première sudamericana; Log in to your Life, de Motia & Nait Saves, desarrollada en formato fulldome después de su paso por MUTEK Montréal; y Niebla intramundos, de Qoa & Joaquina S., presentada como estreno mundial.

El cruce en cabina de Barem (AR) y Satoshi Tomiie (JP) durante Experience en La Nube. Foto de Ciro Pugnali.

Experience: cierre al aire libre
Después de varios días atravesados por la incertidumbre meteorológica, una ventana de buen tiempo permitió que Experience cerrara la edición tal como había sido concebida: al aire libre en La Nube. El atardecer acompañó un comienzo de tempo expandido con Primeiro, que desplegó un extenso set ambient que captó la atención de los primeros espectadores.

Paula OS continuó el recorrido incorporando voz y electrónica; DIOM desplazó progresivamente la jornada hacia formas rítmicas vinculadas con el IDM, el trance, el jungle y el trip-hop; y Satoshi Tomiie regresó después de su live en Nocturno, esta vez desde el DJ set. Barem tomó finalmente la cabina para llevar el cierre hacia la pista de baile.

Del ambient de las primeras horas al baile nocturno, Experience condensó en una tarde-noche uno de los principios que atravesaron toda la edición: distintas formas de escucha convivieron dentro de un mismo programa y el público se desplazó entre ellas.

La Edición 8 dejó además otra evidencia: alrededor de esa circulación se formó un público. Una comunidad que regresa cada año, reconoce la identidad del festival y, sobre todo, conserva la curiosidad. En un programa concebido deliberadamente sobre lenguajes, escalas y formas de escucha diferentes, las salas llenas fueron menos una suma de convocatorias individuales que la confirmación de ese vínculo.

MUTEK.AR agradece a Conseil des arts et des lettres du Québec, Pro Helvetia, Complejo Teatral de Buenos Aires, Planetario BA, Centro de Experimentación del Teatro Colón, Ministerio de Cultura de la Cuidad Autónoma de Buenos Aires, Clarín / Ñ.

Satoshi Tomiie (JP) live set. Programa Nocturno en Deseo. Foto Ciro Pugnali.
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