Gustavo Samuelian: «Lo que ya fue es la fantasía de que podíamos vivir sin depender del otro»

Comenzó como vendedor y terminó convirtiéndose en gerente de grandes marcas como Motor Oil y Bensimon. En 2005 creó Bolivia, imponiendo un estilo propio que marcó la diferencia con otras marcas. En 2018 le dió vida a Artisan y se puso al frente de la legendaria Flecha, a la que le puso su impronta característica. Creativo, rebelde, vanguardista aunque amante de lo retro, Gustavo Samuelian se define como un «hacedor de cosas, cuyo trabajo no es un trabajo». Cómo rockea la vida, qué es lo que va, y sobre todo, qué es lo que ya fue en estos tiempos pandémicos.

Vos cómo te definirías, si tuvieses que contarle a quien no te conoce, quién sos?
En realidad, yo hago ropa, o es como siempre me visualicé. Ropa, locales, todo lo que tenga que ver con crear e inventar cosas, a veces, fuera de lo que más o menos algo sé, a veces bien, a veces mal, pero creo que eso. Tampoco ni me considero un artista, ni nada que tenga que ver con eso, es como «hacedor de cosas», de ropa, de decoración de locales, de vestuario.

En cada marca en la que trabajaste, yo que te conozco hace muchos años, pusiste tu impronta, tu creatividad, hiciste que se transitara por otro lado, hiciste que creciera de determinada manera.
Sí, uno quieras o no, por más que quieras hacer algo objetivo, siempre lo que sos vos está reflejado, tanto lo quieras poner, como te esfuerces en no ponerlo, también queda reflejado ese tratar no ponerlo, no hay forma de escaparse de eso.


Vos sos un enamorado de lo retro…
Sí, podríamos decir que sí. Me gusta mucho mezclar, lo moderno con lo antiguo, extrapolar las cosas, o traer cosas tecnológicas y mezclarlas, no sé, no es que solo lo antiguo porque sí. Me gustan las cosas nobles, los materiales buenos. Me parece que la premisa en su momento cuando hice Bolivia era «por qué si quiero un bolso de cuero turquesa o amarillo, tengo que comprar uno de cuerina?«. Ahora es algo común, pero en ese momento era, bueno, «quiero un cuero bueno», y tal vez cuando ibas a la fábrica y pedías un cuero violeta, te decían «no, violeta, no tengo»

Originalidad… o sea, que vos creés que el comienzo fue Bolivia, o fue antes?
Lo que pasa es que antes de Bolivia yo me dediqué siempre a la parte comercial, no me dedicaba al diseño, como que cuando empecé Bolivia me animé a a hacer ropa, ponele que alguna vez hice una cosa, pero así hacer una marca no, fue la primera vez.


De todas las marcas por las que pasaste cuál fue el camino hasta esto que ahora emprendiste, propio, tuyo, nuevo?
Yo trabajé en la parte comercial, primero en Motor Oil después Bensimon, y cuando empecé Bolivia fue, «ahora empezamos una marca que no fue pensada por otro, sino por uno«, y el desafío fue qué tengo yo para decir?. A mi me pasó que toda la vida, en general, nunca me gustaba la ropa, «a esto lo haría así, a esto lo haría asá», nunca me gustó lo que veía así como estaba. Entonces, a ver cómo lo harías vos, esta es la oportunidad de mostrar. Y bueno, después Bolivia fue creciendo, al principio era mucho más rara, después se fue haciendo más mainstream, porque el mercado se fue acompañando los cambios, entonces había un montón de cosas que primero eran disruptivas, después fueron parte de la norma, y bueno, después uno va creciendo. Vas creciendo, te casás, tenés hijos, tu cabeza va cambiando, yo tengo 52, cando empecé Bolivia tenía 35, no es que te vas poniendo más clásico, ves el mundo de otra manera.

Y ahí nace Artisan?
Artisan nace hace 3 años, cuando me voy de Bolivia, un muy amigo que era proveedor, que tiene la mejor fábrica de camisas de la Argentina, y en su momento me vendía las camisas de lujo, siempre estuvimos jugando a ver si hacíamos algo. Y a los 2 o 3 meses que me fui, nos juntamos, me dijo «vamos a hacer algo?», y bueno, nos sentamos en julio a hablar, en septiembre nos pusimos a hacer y para fin de año abrimos el local en Alcorta.



Y cómo es la fusión con Flecha?
Flecha es como un sueño hecho realidad, de hecho cuando empecé con Bolivia nosotros vendíamos ropa militar que la customizábamos y, en un momento, uno de los proveedores, me trajo un lote de zapatillas Flecha de los 70, blancas, nuevas, y me acuerdo que me las sacaron de las manos, las vendimos todas, me acuerdo que fue antes que Alpargatas las relanzara, que las vendía Kosiuko. Después Flecha empezó a vender, estuvieron 3 o 4 años, y se dejaron de fabricar definitivamente. En ese interín, yo empecé a trabajar con Alpargatas, porque también vendíamos alpargatas de yute, empecé a hacer cosas con ellos, y después a hacer colecciones para Topper, y yo les decía siempre de relanzar Flecha, pero me decían que «Flecha ya está, no rompas las bolas, Flecha ya está». Justo antes de irme de Bolivia, estaba haciendo una colección con Topper, y ahí el presidente de Alpargatas me dice «qué te parece si relanzamos Flecha, hagamos algo chiquito, vos lo manejás y vemos, si funciona, volvemos a fabricar». Alpargatas es la empresa de zapatillas más grande del país, y pensá que Flecha es la primera marca de zapatillas de lona de Argentina, es un ícono, el año que viene cumple 60 años. Ya fabricando esa colección, Alpargatas se empieza a dividir, se vende Topper, tienen que vender todo lo que tenían, yo estaba con Flecha, y viene el presidente de la compañía y me dice «tenemos que vender todas las marcas, no querés comprar Flecha?»… y bueno, lo hice. Estaba justo así y cabeceé, la pelota apareció…ya te digo, fue algo inimaginable, fue como un sueño hecho realidad.

Qué lindo que hayas podido fusionar lo retro, con el diseño, con lo que te gusta hacer, está buenísimo eso…
Sí, sobre todo el desafío, mas que nada porque no es algo que sé, no es porque sepa mucho de ropa, pero lo poco que sé, lo sé de ropa, y hacer una marca de zapatillas, hacía tiempo que venía diciendo que quería hacer una, más que todo porque no entendía nada, ahora entiendo un poco más que antes, pero era meterme en un lugar donde las reglas son diferentes, el mercado es diferente, todo es diferente. Venía de mi zona de confort, no porque supiera un montón, pero sí porque hacía 30 años que estaba en lo mismo, pero era meterme de golpe en un lugar totalmente desconocido, y estaba bueno. Está bueno, de hecho, va pasando desde cosas técnicas, hacer zapatillas de una manera…


Nosotros siempre preguntábamos qué es lo que va, pero con todo lo que está sucediendo debido a la pandemia, te pregunto qué es lo que ya fue?
Yo creo que lo que fue definitivamente es la fantasía de que podemos vivir nuestras vidas sin mirar al costado, sin ver al otro, sin depender del otro, sin ayudar al otro, no es que todos seamos así, pero de alguna manera vivíamos en un mundo donde, bueno más o menos, las cosas las vas peleando, te va bien, no es que no te importa como le va al de al lado, pero vivíamos más separados. Y hoy creo, que cada día que pasa, si no nos ayudamos entre todos, si entre todos no nos damos una mano… Me pasa a mi con la ropa, por ejemplo, yo toda la vida regalé mucha ropa, mi ropa, la voy usando y la voy dejando, y siempre tuve esta teoría de las cosas hay que usarlas hasta un tiempo, y después ya está! la tiene que usar otro. Creo que hoy, más que nunca, nos empezamos a dar cuenta, más allá de que muchas empresas o personas lo hagan para quedar bien, en la vida real, para qué querés seguir teniendo el pantalón, esas zapatillas que tenés hace 4 años, en el mismo lugar. Ya las usaste… que al otro le sirva, y que otro te pase a vos. Y no lo digo sólo por la ropa, digo esta cosa de darnos una mano: ir a comprar la negocio del barrio…

Creés que te sumó este tiempo de pandemia?
Sí, un montón. Creo que aunque seamos una especie que se olvida rápido las cosas, siento que esto igual quedó, no es que ahora todo pasa y desapareció. yo creo que a mucha gente le hizo el click.


Rockear la vida es…

Ser uno mismo, yo creo que tiene que ver con eso. A veces ser un pelotudo y que esté bien. Reírse de uno mismo. Pensar que poder hacer lo que te gusta, ya está! Eso solamente es como muy afortunado.

Y si ahora te cambio la pregunta y te digo qué es lo que va? Esta podría ser una respuesta?
¿Qué es lo que va? Y yo creo que todo lo que a uno le haga bien sin molestar al de al lado, es lo que va.


Y hoy cuál es tu filosofía de vida? Si la tuvieses que definir de alguna manera…
Mirá, hoy creo que el tiempo, mis hijos, hay cosas ciertas prioridades. Hacer lo que me gusta aunque me cueste un montón, porque me cuesta, es remarla en dulce de leche. Pero levantarme temprano, 5 y media de la mañana a tomar mate, o sentarte a tomar un café en un bar, es eso, es un conjunto de momentos, no es que uno no se angustia y tiene quilombos, pero va más por ahí. Y que el final es un poco eso, todo lo que puedas hacer, para qué es? Que a uno le vaya bien económicamente esta buenísimo, pero todo eso que hacés, laburar todos los días, para que lo hacés? Para disfrutar! A mi me pasa, y es por eso que me siento bendecido, yo es como que mi trabajo no fuera un trabajo. Yo tengo la suerte de que lo que hago me apasiona. Por ahí son las 10 de la noche y sigo haciendo dibujitos! por eso digo que tengo mucha suerte…

Y por último, una frase que vos sientas que te defina… sabemos por tus redes que te gustan las frases…
Qué me defina a mí? Hay una frase tipo que es algo así como «El que se ríe de sí mismo, no necesita reírse de nadie más», qué tiene que ver con eso? En realidad yo trato de no mirar lo que hacen los demás, de no hablar, de no fijarme, ver lo que me pasa a mí, qué hago, qué no hago, y creo que tiene que ver con eso. Con que uno es uno, en el sentido de compararse. A mis hijos les digo, no importa el otro, el otro tiene sus problemas, sus cosas, ustedes tiene que fijarse lo que les pasa a ustedes, porque para lo que para unos está bien, para otros está mal, no hay parámetros, de lo lindo, de lo feo, de la perfección.


Por Vicky Vidal
Fotos: Sebastián Sassano

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