Tremor presenta Takuy: un nuevo manifiesto de folclore mutante, electrónica y nomadismo sonoro

Foto de Nora Lezano

Pionero de la folktrónica sudamericana y referencia fundamental en el cruce entre tradición, percusión ritual y experimentación digital, el trío formado por Leonardo Martinelli, Camilo Carabajal y Alex Musatov regresa con Takuy, su nuevo álbum de estudio.

A lo largo de más de dos décadas, el grupo construyó una identidad singular e influyente dentro de la música latinoamericana contemporánea: una obra capaz de dialogar con el folclore argentino, la psicodelia, la síntesis digital y la exploración rítmica desde una mirada profundamente orgánica. Su recorrido internacional los llevó a convertirse en una de las experiencias más particulares de la electrónica del sur del continente, con presentaciones y giras en América y Europa, y un reconocimiento sostenido dentro de la escena global de la electrónica orgánica y experimental.

Foto de Nora Lezano

Actualmente, Tremor atraviesa una nueva etapa artística marcada también por su vínculo con la legendaria cantora boliviana Luzmila Carpio, de quien son backing band oficial en la gira de presentación de su último trabajo discográfico. En 2023, el grupo editó además un EP junto a Micaela Chauque, fortaleciendo ese vínculo con las músicas de raíz junto a la cantante, compositora y tañedora de quena salteña, referente de la música andina argentina. Paralelamente, Leonardo Martinelli desarrolló en los últimos años su labor como productor artístico y compositor para cine, con trabajos para artistas como la propia Luzmila Carpio y Soema Montenegro, además de obtener importantes reconocimientos por las bandas sonoras de Karnawal y Los que vuelven.

“Defender una música hecha por humanos hoy también implica resistir lo genérico y sostener una búsqueda abierta”, señala Leonardo Martinelli.

Con la incorporación de Alex Musatov en violines y efectos, Tremor renueva su formación y amplía todavía más su universo sonoro. El resultado es Takuy, un disco que reafirma el carácter mutante del grupo y su búsqueda permanente de mestizaje entre lo acústico y lo electrónico, lo ancestral y lo futurista, lo ritual y lo industrial: el folclore imaginario.

“No hay un ‘sonido Tremor’ fácilmente replicable. Nos interesa movernos en un territorio donde el género deja de ser una referencia fija”, explica Martinelli.

Uno de los mayores tesoros de Latinoamérica es la diversidad que atraviesa todos los rincones del continente. Cada latitud, cada piso térmico, cada ciudad; cada selva, río, playa, montaña o desierto contiene elementos capaces de mezclarse para construir puentes invisibles entre épocas, culturas e incluso continentes. Esa fuerza híbrida y transformadora es el corazón conceptual de Takuy, el nuevo álbum del trío argentino.

La obra despliega quizás el costado más sensible y psicodélico de Tremor. Las texturas habituales del grupo dialogan aquí con una dimensión más melódica, impulsada por aerófonos, violines, sachaguitarras y múltiples instrumentos acústicos que expanden la paleta sonora del proyecto. Desde lo rítmico, el disco explora la herencia africana en Sudamérica, incorporando resonancias afroperuanas, rioplatenses, colombianas, brasileñas y argentinas.

«Takuy» es una palabra quechua con dos posibles traducciones: “mezclar” y “permanecer”. Ambas definiciones condensan el espíritu de Tremor. Por un lado, la combinación entre ritmos tradicionales latinoamericanos y herramientas contemporáneas; por otro, la persistencia de una búsqueda artística que sigue transformándose después de veinte años de trayectoria.

El álbum comenzó a gestarse a fuego lento antes de la pandemia con la formación original integrada por Leonardo Martinelli, Camilo Carabajal y Gerardo Farez. Con el tiempo, el proceso derivó en una nueva configuración del grupo, marcada por la llegada de Alex Musatov, quien aporta violines, efectos y nuevas exploraciones digitales que abren otra etapa en el recorrido de la banda, tanto en vivo como en el estudio.

Además, Takuy incluye colaboraciones de importantes artistas como Lucy Patané, Ignacia y Santiago Vázquez, ampliando al máximo el universo sonoro y sensorial del disco.

“Hay algo violento en olvidar el territorio: pensar que donde hoy hay cemento, alguna vez hubo naturaleza. Esa tensión también atraviesa nuestra música”, define Martinelli.

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