
El legendario frontman de Led Zeppelin regresó a Buenos Aires y deslumbró en el primero de sus dos shows en el Teatro Gran Rex con un espectáculo profundamente emotivo y alejado de cualquier ejercicio de nostalgia.
Anoche el Gran Rex fue sede del primero de los dos conciertos que Robert Plant en Buenos Aires: desde temprano se respiraba una expectativa palpable, con un público de distintas generaciones congregado por la admiración hacia el legendario músico británico. El ambiente fue creciendo en intensidad hasta volverse casi eléctrico, preparado para recibir al mítico frontman y su nuevo proyecto, Saving Grace, el duodécimo álbum de estudio del músico y el proyecto que lidera junto a la cantante Suzi Dian, con el baterista Oli Jefferson, el guitarrista Tony Kelsey, el multiinstrumentista Matt Worley y el violonchelista Barney Morse-Brown. Juntos construyeron una identidad propia en la que el folk, el blues, el rock y la música de raíces se combinan con naturalidad y cohesión.
Lejos de la lógica de una “superestrella con banda de acompañamiento”, el proyecto Saving Grace se presenta como un verdadero colectivo musical. Cada integrante aporta una personalidad sonora distinta y Plant —con una voz que sigue sonando impactante y llena de matices — se permite incluso correrse del centro de la escena para compartir protagonismo con sus compañeros, especialmente con Dian, cuya presencia y potencia vocal fueron uno de los puntos más celebrados de la noche.
Poco después de las 21:00 horas, los músicos hicieron su aparición en el escenario en medio de la primera ovación, y dieron comienzo a la noche con una versión envolvente de “The very day I’m gone”, una demostración cabal del equilibrio vocal entre Plant y Dian. Siguieron con “The Cuckoo ”, un clásico del cancionero folk, y luego con “Higher Rock”, que sacudió la sala con una energía que anticipó lo que vendría.
La primera gran explosión del público llegó con la reinterpretación de “Ramble On”, uno de los temas icónicos de Led Zeppelin , que la puesta lo llevó hacia un territorio acústico y reflexivo, apoyado en arreglos inesperados y una instrumentación completamente renovada. La noche siguió con “Let the four winds blow”, una joya del gospel que la banda hizo completamente suya. «Friends» de Zeppelin y «Rock and Roll», si dueto con Jimmy Page, adquirieron una nueva vitalidad en manos de Suzi Dian y la banda.
El repertorio tuvo además momentos de absoluta delicadeza. La tradicional irlandesa “As I Roved Out ” fue uno de los puntos más altos de la noche: las voces de Plant y Dian se entrelazaron sobre un arreglo hipnótico que llenó el teatro de intimidad y emoción. “For the Turnstiles”, de Neil Young, resultó igual de conmovedora.
Los bises llegaron con «Going to California» y “Bron‐Yr‐Aur” otros dos clásicos de Led Zeppelin, acompañados de “Everybody’s Song ” para un cierre increíble que el público acompañó entre aplausos y silencios atentos que subrayaron la intimidad de la propuesta.
Hay un placer especial en ver a una figura de semejante dimensión artística seguir explorando nuevos territorios sonoros en lugar de repetir fórmulas conocidas. Con Saving Grace, Robert Plant volvió a demostrar que su historia sigue escribiéndose desde la libertad creativa y el deseo intacto de descubrir nuevas posibilidades. La presentación de anoche fue apenas la primera parada de este esperado reencuentro con el público argentino: Robert Plant y Saving Grace volverán a presentarse mañana, lunes 11 de mayo en el Gran Rex para una segunda noche que promete repetir la magia, la exploración sonora y la emoción compartida que atravesó todo el concierto.


